652 09 31 28

Estimulación sensorial

Desde un bebé recién nacido hasta una persona mayor, todo lo que conocemos del mundo que nos rodea proviene de la interpretación de los mensajes recibidos por los sentidos. Las experiencias sensoriales generadas en una atmósfera de confianza y relajación resultan agradables y benefician al paciente de forma positiva. Estas experiencias tratan de estimular los sentidos primarios sin necesidad de que haya una actividad intelectual elaborada. Experiencias: relajación, estimulación, comunicación, movimiento, etc.  Cuanto mayor haya sido nuestra actividad sensorial desde nuestra infancia, mayor será la reserva mental de la que dispondremos en el futuro.

La estimulación sensorial puede ayudar a utilizar los sentidos intactos, así como las habilidades residuales que queden en los sentidos dañados. Esta estimulación variará según sea la patología,  su grado de déficit visual (baja visión o ceguera), déficit auditivo, etc. Así, las personas con varias patologías habitualmente no pueden ser activos por sí mismos, esto provoca una restricción de sensaciones no sólo a nivel motriz, sino también visuales… y por tanto una dificultad grave en la percepción.

La estimulación sensorial adquiere por consiguiente una importancia relevante en el proceso perceptivo y en la interacción de la persona con su entorno.