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Psicomotricidad

La psicomotricidad es un enfoque de la intervención terapéutica cuyo objetivo es el desarrollo de las posibilidades motrices, expresivas y creativas a partir del cuerpo, lo que le lleva a centrar su actividad e interés en el movimiento y el acto, incluyendo todo lo que se deriva de ello: disfunciones, patologías, estimulación, aprendizaje, etc.

Las áreas de la Psicomotricidad son:

Esquema Corporal: Es el conocimiento y la relación mental que la persona tiene de su propio cuerpo.
El desarrollo de esta área permite que los pacientes se identifiquen con su propio cuerpo, que se expresen a través de él, que lo utilicen como medio de contacto, sirviendo como base para el desarrollo de otras áreas y de nociones como adelante-atrás, adentro-afuera, arriba-abajo ya que están referidas a su propio cuerpo.

Lateralidad: se potencian las nociones de derecha e izquierda tomando como referencia su propio cuerpo y fortalecerá la ubicación como base para el proceso de lectoescritura. Es importante tener definida la lateralidad de manera espontánea y nunca forzada.

Equilibrio: Es considerado como la capacidad de mantener la estabilidad mientras se realizan diversas actividades motrices. Esta área se desarrolla a través de una ordenada relación entre el esquema corporal y el mundo exterior.

Estructuración espacial: Esta área comprende la capacidad que tiene el paciente para mantener la constante localización del propio cuerpo, tanto en función de la posición de los objetos en el espacio como para colocar esos objetos en función de su propia posición; comprende también la habilidad para organizar y disponer los elementos en el espacio, en el tiempo o en ambos a la vez.

Tiempo y Ritmo: Las nociones de tiempo y de ritmo se elaboran a través de movimientos que implican cierto orden temporal, se pueden desarrollar nociones temporales como: rápido, lento; orientación temporal como: antes-después y la estructuración temporal que se relaciona mucho con el espacio, es decir la conciencia de los movimientos.

Motricidad: Está referida al control que el paciente es capaz de ejercer sobre su propio cuerpo. La motricidad se divide en gruesa y fina, así tenemos:

  1. Motricidad gruesa: Está referida a la coordinación de movimientos amplios, como: caminar, correr, bailar, etc.
  2. Motricidad fina: Implica movimientos de mayor precisión que son requeridos especialmente en tareas donde se utilizan de manera simultánea el ojo, mano, dedos como por ejemplo: rasgar, cortar, pintar, colorear, enhebrar, escribir, etc).

Psicomotricidad en parálisis cerebral

Las alteraciones fundamentales de las personas que padecen parálisis cerebral, se encuentran en la dificultad o incapacidad para ejecutar o controlar el movimiento de los músculos afectados. En estos casos, la psicomotricidad trabaja sobre la vivencia del movimiento como vía para acceder al conocimiento, a la comunicación, a la creación y a la integración en la comunidad, por tanto el trabajo de estimulación sensorial y motriz que se hace con estas personas resulta eficaz para promover cauces de desarrollo, no sólo motor, sino también afectivo, cognitivo y social

Psicomotricidad en transtorno del espectro autista

En la intervención psicomotriz con niños con algún trastorno del espectro autista se pretende potenciar al máximo sus posibilidades para que pueda obtener una mejor integración en el mundo que le rodea. Durante las sesiones de Psicomotricidad se usará una técnica corporal de movimiento que permitirá al niño expresar qué desea y que se ocupa del crecimiento intelectual, motor, social y afectivo del niño. A través de las sesiones de psicomotricidad, Terapia A Domicilio trabaja las dificultades e impedimentos que no permiten un desarrollo armónico del niño.

Psicomotricidad en el adulto mayor

Durante el proceso de envejecimiento se producen una serie de modificaciones físicas, motoras, afectivas, sociales, cognitivas y sensoriales, lo que produce un declive de la calidad de vida en muchas personas. Pero, la calidad de vida presupone la existencia de salud y de capacidad funcional de los individuos, por eso adquiere vital importancia la actividad física en personas de edad avanzada, evitando así el deterioro, mejorando el equilibrio, coordinación, etc.

Terapia A Domicilio lleva a cabo la Psicomotricidad en el adulto mayor mediante ejercicios aeróbicos adaptados a cada persona, teniendo especial cuidado en la adopción postura correcta durante la realización de la actividad.

¿Qué se trabaja en las sesiones de psicomotricidad con el adulto mayor?

  • Flexibilidad
  • Resistencia cardiovascular
  • Tonificación muscular
  • Función respiratoria
  • Velocidad de reacción
  • Control tónico
  • Equilibrio
  • Coordinación del movimiento
  • Coordinaciones perceptivo-motrices
  • Comunicación con el medio
  • Comunicación con uno mismo
  • Atención
  • Memoria
  • Toma de decisiones
  • Capacidad de aprendizaje

Beneficios

  • Facilita la adquisición del esquema corporal, permitiendo que el niño tome conciencia y percepción de su propio cuerpo
  • Favorece el control del cuerpo, a través de la psicomotricidad el niño aprende a dominar y adaptar su movimiento corporal
  • Ayuda a afirmar su lateralidad, control postural, equilibrio, coordinación, ubicación en tiempo y espacio

 

  • Estimula la percepción y discriminación de las cualidades de los objetos así como la exploración de los diferentes usos que se les puede dar.
  • Crear hábitos que facilitan el aprendizaje, mejora la memoria, la atención, la concentración así como la creatividad del niño
  • Introduce nociones espaciales como arriba-abajo, a un lado-al otro lado, delante-detrás, cerca-lejos y otros más, a partir de su propio cuerpo.
  • Refuerza nociones básicas de color, tamaño, forma y cantidad a través de la experiencia directa con los elementos del entorno.
  • Sirve como un canalizador, ya que el niño puede descargar su impulsividad sin culpabilidad. Esta descarga será determinante para su equilibrio afectivo.
  • Se integra a nivel social con sus compañeros, propicia el juego grupal
  • Ayuda a enfrentar ciertos temores, el niño fortalece no solo su cuerpo sino también su personalidad superando así ciertos miedos que antes lo acompañaban
  • Reafirma su autoconcepto y autoestima, al sentirse más seguro emocionalmente, como consecuencia de conocer sus propios límites y capacidades.